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Aspectos prácticos en el control de enfermedades emergentes

Jesús Olvera Macías | 29 de Septiembre, 2014

Introducción

La necesidad de la población humana por consumir proteína de origen animal ha desarrollado una de las industrias más importantes y de primer orden; de acuerdo a esta necesidad, las granjas con animales domésticos especializadas fueron creadas. Dadas las condiciones actuales y en respuesta al crecimiento mundial de la población, las granjas han multiplicado su población y se han desarrollado nuevas técnicas de producción, con líneas genéticas de máxima eficiencia y cada día mayores estándares de productividad, criando animales cada vez más exigentes, desde el plano nutricional, de salud e instalaciones, a propósito, tratando siempre de mantener su estado en homeostasis. Por lo que existen regiones dónde la sobrepoblación porcina es una realidad, misma que ha permitido el intercambio y desarrollo de cada día más agentes microbianos.

Las presencia de nuevas enfermedades (emergentes), así como la reaparición de antiguos microorganismos causando nuevos problemas clínicos (reemergentes) es motivo de alarma entre la población a nivel mundial. Tanto, que en el pasado IPVS de Cancún (Junio 2014) contó con varias conferencias magistrales sobre estos temas. Y el próximo año en Kyoto Japón se celebrará el 7º Simposium Internacional de Enfermedades Emergentes y Reemergentes del Cerdo.

A partir de la aparición del virus de PED entre Abril y Mayo del 2013 en América del Norte y la difusión de ésta enfermedad entre las granjas, causando el deceso de millones de cerdos, no sólo en Estados Unidos (dónde reportaron los primeros brotes), Canadá y México están sufriendo las consecuencias de la enfermedad. Además se ha difundido rápidamente hacia el resto del continente, reportando casos en Guatemala, Colombia, Perú, incluso Haití siendo una isla caribeña llegó a infectarse. Así que es muy probable que el virus siga su diseminación hacia el cono sur.

La verdad, es que a pesar de contar con bastante información, en nuestro medio rural es difícil contar con todo lo necesario para poder evitarlas. Más aún así, debemos saber controlarlas por lo que mantenerse informado es la clave para tomar decisiones importantes lo más rápido posible.

Para un ejemplo actualizado, pensemos en la tragedia que está sucediendo en África Occidental, donde casi 2,000 personas han perdido la vida ante el ébola, que es una enfermedad originalmente relacionada con murciélagos frugívoros, causada por un virus que pudo adaptarse y mutar hasta poder infectar y matar al humano como ahora lo sabemos (tasa de letalidad cercana al 80%).

En México, se consideran como enfermedades exóticas de los cerdos, y que podrían volverse emergentes: A la Fiebre Aftosa, Fiebre Porcina Clásica, Peste Porcina Africana y la Enfermedad Vesicular del cerdo. Estas son de rápida difusión y consideradas de las más costosas para la Industria por lo que están dentro de la lista A de la Oficina Internacional de Epizootias.

Naturalmente, siempre existe la posibilidad de aparición de nuevas enfermedades, como hace años, sucedió con el virus de PRRS o más recientemente por el Virus Nipah (VNi) diagnosticado por primera vez en Malasia en 1998 (La India, Bangladesh y Singapur), qué además se considera una Zoonosis Emergente, ya que el virus originalmente infecta Murciélagos Frugívoros y ahora puede infectar además del hombre y a algunos mamíferos como el cerdo. Causando un síndrome respiratorio agudo y/o una encefalitis mortal, ya que no existen vacunas disponibles para la prevención y sólo con terapia de sostén intensiva algunas personas han sobrevivido (tasa de letalidad del 50%). Estos virus están inscritos en la lista B de la Oficina Internacional de Epizootias.

Breve Historia del PED en México:

En la región central del país entre Julio y Agosto del 2013 reportan casos de alta mortalidad de lechones lactantes asociados a diarrea y vómito (que también afecta a hembras adultas, lechones en destete y engorda, sólo que en éstos casos la mortalidad es bastante menor). Se comenta sobre la posibilidad de GET, ya que rápidamente ha infectado muchas granjas, durante las primeras semanas post-brote la mortalidad pre-destete es del 100%, y comienzan a dar Feedback para contrarrestar los efectos de la enfermedad. Se busca apoyo de laboratorios para el diagnóstico, CPA y gubernamental buscando otras enfermedades, se sospecha de un virus “nuevo” que está causando problemas en EU (PED). Qué al cabo de un tiempo resulta diagnosticado como presente y causante de la nueva epizootia, que pronto involucra a la mayoría de regiones productoras de cerdos del país. (A la fecha la Península de Yucatán se mantiene libre de la enfermedad).

Al igual que en la Unión Americana, se presume que el transporte de cerdos es el principal difusor de la enfermedad, ya que hasta en regiones remotas reportan casos de diarreas y particularmente para el fin de año, cuando aumentan las ventas de todas las granjas, cuando más empresas se infectan por el virus de PED. Provocando el mayor déficit en producción porcina de este milenio. Lo que conlleva a una baja espectacular en el cerdo de abasto (disminuyendo las importaciones, ya que también en EU provocó mermas); Así que en consecuencia, se desata la escalada de precios para la carne de cerdo, que hasta ahora seguimos viviendo.

Adicionalmente, por la misma falta de inventario de cerdos y las buenas cosechas de granos los costos de insumos bajan y las utilidades del negocio aumentan. Y a pesar de que la enfermedad está presente, ¿la actividad porcícola se vuelve próspera? o más bien muy redituable. Al menos hasta ahora, en tanto no se presenten nuevas epizootias, o se cumplan los augurios de muchos colegas que suponemos, vamos a sufrir rebrotes de PED en el próximo invierno. Dado que muchos de los porcicultores no han cambiado del todo, la forma de producir o comercializar su producto.

Lo mejor que podríamos hacer, aprovechando las utilidades extras que el negocio actualmente tiene sería: reestructurar la manera de producir, mejorando los sistemas de producción, invertir en instalaciones y/o cambiar algunas que son obsoletas y que por falta de tiempo-dinero no se han podido renovar. Al igual que en la teoría de la evolución que propuso Charles Darwin (1859), en éste negocio de la porcicultura “el que no se adapta, se extingue”. Así que a continuación, les muestro algunos de los cambios, que podrían hacerse para contrarrestar los efectos de ésta y otras enfermedades que podrían surgir en lo futuro.

Medidas de Prevención y Control:

“La salud es el activo más importante que tienen las granjas (porcinas)” MVZ L. Olea AMVEC 2002.

Aunque se están desarrollando vacunas e incluso probando algunas en EU y Canadá, a la fecha en México esto no es posible ya que aunque la enfermedad se ha reconocido, las autoridades están muy atrasadas con los registros. Más aún, todavía no contamos con todos los medios de diagnóstico, ya que sólo contamos con una prueba rápida de Inmunocromatografía con la que damos positiva o negativa la muestra examinada. Incluso, los primeros resultados sobre las vacunas están saliendo a la luz pública y parece que no previenen la infección del virus del PED. Por lo que ahora, se está probando utilizar la vacuna como un booster, aplicando previo al parto, tratando de evitar la infección de los lechones en maternidad, pero con pobres resultados.

Ya sea porque el virus es un coronavirus RNA con capacidad mutagénica, y/o porqué la cantidad de virus excretada es muy alta, las vacunas aparentemente no dan los resultados esperados. Así que como con otras enfermedades, vamos a lidiar ésta por una temporada; en tanto no aclaremos muchas dudas como las vías de diseminación, la patogenia del virus y otras más pero sobretodo no tengamos los medios para un diagnóstico correcto y que en otros países ya existen.

Por lo que debemos retomar los principios de Bioseguridad que todos sabemos deberíamos aplicar y pocas veces siquiera los checamos. La bioseguridad, se refiere al conjunto de medidas encaminadas a reducir los riesgos de introducción y diseminación de agentes patógenos en las explotaciones agropecuarias. Estas medidas tienen como objetivo minimizar el riesgo sanitario, mejorar la productividad y al mismo tiempo, que se obtengan productos sanos y seguros para el consumo humano.

Existen muchos manuales de bioseguridad, pero no es el objeto del presente discutirlos. Así que sin mencionar todas sus recomendaciones, comentaremos sobre algunas prácticas que podrían ser de las más importantes para mantener en alto la bioseguridad de la granja:

1.- Ubicación: De acuerdo a las referencias lo mejor es que la explotación se encuentre en un área “aislada” de otros centros de producción. Pero la mayoría de las empresas porcícolas se encuentran en áreas comunes; el centro, el bajío, los altos, Sonora, Puebla, etc. Así que en éste el primer punto y tal vez el más importante estamos perdidos. Claro, sólo en el caso de que estén a punto de construir una granja nueva, definitivamente, no es recomendable iniciar operaciones en las mismas zonas sobrepobladas; Así qué… ¿Qué podemos hacer con nuestras granjas ahora?

Lo mejor es vernos como una comunidad, que produce un bien en general y dada esta situación, comprometernos todos con la sociedad, participando al unísono en medidas de bioseguridad regional, creando espacios, donde todos los integrantes de cada zona y en forma regional puedan compartir ideas, ser amplios de criterio exponiendo la realidad de cada operación, tratando de analizar la situación común, proponiendo medidas generales que aminoren los riesgos para todos. Así como los suyos propios, exponiéndose menos a nuevos problemas y enfermedades.

Por ejemplo: En la península de Yucatán dónde se mantienen libres de PED y otras enfermedades tienen una gran ventaja: Son muy pocos lugares por donde ingresan insumos y/o animales. Así que revisando uno a uno a cada transporte que pasa por éstas vías de tránsito e impidiendo que pasen vehículos sin lavar y desinfectar. Incluso cuentan con autolavado y personal calificado para inspeccionarlos (y después de cumplir una breve cuarentena posterior a la inspección). Al vehículo se le extiende un  documento que avala que cumplió el proceso y luego sigue su tránsito al interior además cada empresa se responsabiliza, de volverlo a checar antes de volverlo a cargar.

Así que en algunas empresas del centro, se han propuesto cumplir con esto a pesar de que les supone un costo inmediato. Cuentan con autolavados “certificados” que les ayudan con ésta acción. De tal manera, que los vehículos que van a las granjas, son monitoreados e inspeccionados antes de llegar a la operación (Si necesitan una cuarentena precautoria, la hacen).

Para otros porcicultores, ya es una realidad, el manejo de una bitácora del vehículo, dónde no sólo apuntan por fecha el kilometraje y el combustible, sino que además saben dónde estuvieron, de donde vienen y a donde van, así como toda serie de detalles, que nos permitan analizar si pueden ingresar o no a las unidades. (Independientemente del uso de GPS que por otros motivos usen).

2.- Instalaciones: Tener unidades de producción sin baños o ropa y botas de uso interno, para muchos es impensable. Pero existen granjas, que aún siguen sus prácticas tradicionales, y no cuentan con ello. Este es el mejor momento para construirlas, ya que no sólo dan servicio a la granja, sino que además proveen salud y bienestar a los empleados. En algunas empresas han creado áreas para intercambio de ropa de uso común, por ropa de tránsito a granjas, impidiendo que ropa o utensilios del exterior lleguen hasta el interior de la operación. Es obvio que tampoco los celulares pueden ni deben ingresar a las instalaciones, a menos que sean de utilidad para la empresa y con su debida desinfección (usando spray desinfectante, vapores y/o luz ultravioleta). Lo que necesitamos, es crear una conciencia clara del objetivo de éstas acciones. Y que todos los empleados estén enterados. Si es necesario redactando las instrucciones a cumplir en algún cartel que todos vean y apliquen sin excepción.

Hay otras que están construyendo o reformando instalaciones, pensando en mejorar el proceso de limpieza y desinfección. Usando mochilas con desinfectantes que pueden aplicar en presencia de personas y animales pasando al menos una vez al día. Entonces, están instalando bombas y aspersores para que diariamente un par de veces automáticamente y por horario realicen la tarea.

Los pasillos para movimientos de animales (en las granjas que cuentan con ellos), generalmente son descubiertos, así que de qué sirve lavarlos y desinfectarlos perfectamente, si luego pasa un ave volando y defeca o tose sobre ésta área. Se requieren cubrir con techos y/o encerrar con mallas anti pájaros como al resto de las casetas y corrales. El virus de Influenza, GET, PED, Ojo Azul y otros han probado ser movidos por aves. Y ya están llegando al país parvadas de aves migratorias, que vienen huyendo del frío invernal hacia el sur. No se les olvide también que el área dónde más animales pasan son los embarcaderos, así que también deben considerarlos en sus planes de limpieza, desinfección y mejora de instalaciones y cada vez que pase un cerdo por allí debe ser completamente higienizada el área.

Claro que nunca deben pasar vehículos externos al interior de las unidades, debemos contar con tolvas de alimento, tanques de gas y embarcaderos al borde exterior de las granjas. Las empresas que no cuentan ahora con ésta infraestructura deben instaurarla ahora que tienen el medio $. Hay algunas que han decidido invertir y poner tolvas al exterior de las granjas y con sistemas mecánicos o eléctricos introducen el alimento a las unidades de producción.

Otras empresas han creado centros de acopio, donde llevan los cerdos que van a vender, de manera que los compradores nunca, se ponen en contacto directo con las granjas, así sólo con vehículos propios, con la logística que se requiera, absorbiendo mermas y costos adicionales evitan que un comprador pueda infectar sus animales.

En la mayoría han construido “arcos sanitarios” algunos con fosas para mojar las llantas (más funcionales). Además que los conductores deben ser capacitados y darle tiempo suficiente a los aspersores para que carguen y comiencen con la desinfección. En varias empresas esto se complementa con una “fumigación” de la caseta y/o el chofer cambia de uniforme (y si se puede se baña) o se le prohíbe bajar de la unidad por el riesgo que representa el hecho que venga de otras áreas como la panta de alimentos, otras granjas y de rastros.

Descargas y/o desechos de granjas: Debido a los recientes problemas que la porcicultura ha sufrido, el manejo de todo tipo de desechos porcícolas es muy controversial. Lo más recomendable en tanto no conozcamos más sobre el virus de PED sería: no conservar este tipo de materiales en las granjas. Esto implica evitar hacer compostas y/o reutilizar agua tratada. La verdad es que en algunas granjas siguen jugando con fuego, al realizar algunas prácticas poco reglamentadas como: alimentar con cochinaza ensilada a los cerdos. Faltan muchos estudios al respecto: Pero si sabemos que el virus de PED se elimina en heces fecales ¿Cómo asegurarnos que ya no están presentes o son inactivados por el ensilado? Si aún para llevar los controles bacteriológicos que deberían hacer, generalmente no se hacen y aún así la siguen usando.

3.- Plantas de Alimentos: En las forrajeras y el riesgo que representa enviar alimentos a diferentes granjas (a veces diferentes empresas). Lo que podrían hacer sería: A) Tener un flujo correcto de descargas para proveedores, así como salidas independientes para tolvas de reparto (evitando en lo posible cruces de caminos). En caso de alimentos ensacados nunca reciclarlos en la forrajera. B) Tener arco sanitario para el ingreso y/o salida de vehículos de la planta. C) Programa de entregas para surtir primero alimentos a los sitios 1 y luego a las otras áreas. Respetando la pirámide sanitaria (previendo que conocen cuáles son las granjas más sanas y cuales las más sucias. D) La logística debe ser muy precisa y en caso de producir alimentos para diferentes especies la complicación es mayor pues deben destinar algunos turnos/días para producir alimento para cerdos, otros a aves, bovinos, etc. De tal manera que cuenten con diferentes tolvas para almacenar diferentes alimentos evitando la contaminación cruzada. E) Dar mantenimiento y hacer labores de limpieza fuera de días ordinarios de trabajo (puede ser en fines de semana) para no complicar más la situación. F) También sería recomendable cumplir con un programa de control de fauna nociva (roedores, aves, insectos, etc.), tener control sobre sus proveedores para que también lo hagan y en granjas así como con sus clientes también lo deberían cumplir.

4.- Sistema de Producción: Se necesitan unidades que funcionen con sistemas de producción Todo dentro-Todo fuera. De tal manera que podamos hacer una limpieza a conciencia cada vez que salgan los animales. El proceso de desinfección no funciona bien en presencia de materia orgánica. Así que lavar con detergentes y/o desincrustantes y luego lavar con agua antes de la desinfección húmeda es muy necesario (si se puede hacer con agua caliente mejor). En ciertos casos usan el quemado con lanzallamas y la desinfección con vapores que antes era muy común. Incluso, ahora sucede que encalar es una acción prioritaria, cuando hace unos años se le despreciaba “porqué era muy sucia”. En fin hay que regresar y hacer todo bien y a la primera para minimizar los riesgos.

Otras más, están pensando en granjas con producción de primer parto, dados los comentarios sobre el riesgo de reinfección de PED por el ingreso de lechonas y/o primerizas negativas a las áreas de producción. Aunque todavía falta mucho por entender, el uso de cuarentenas dónde se infecten las lechonas vs PED, PRRS, Influenza y otros agentes virales es necesario, así como es de suponer el riesgo del reingreso a granja, máxime si no contamos con pruebas serológicas o de diagnóstico suficientes para evaluar la inmunidad contra todas las enfermedades. Y aún así deciden correr el riesgo de ingresar animales engañosos a la explotación.

También están las otras empresas, dónde el auto reemplazo fue criado dentro de granja (desde recién nacidas hasta su primer carga, nunca salieron de las áreas de producción sólo se recorrieron dentro de las mismas instalaciones). Y suponemos que en algún momento en su desarrollo se infectaron y recuperaron de las diferentes enfermedades, enfrentándonos al mismo riesgo, ya que al final no contamos en el país con medios para medir la inmunidad contra PED u otras enfermedades.

Algunas empresas están cambiando la producción semanal a bandas mensuales a sabiendas que no pueden cumplir con el proceso completo de limpieza y desinfección (en presencia de animales). Así que reprograman cargas cada 4 semanas y al hacer estos cambios despoblan totalmente la maternidad con tiempo suficiente para cumplir con el proceso estricto de limpieza y desinfección. Ya que no sólo se lavan y desinfectan pisos al derecho y al revés sino también fosas, drenajes, etc.

Es de entender que en las demás áreas (destetes y/o engordas) deben ser adecuados en espacios y tamaño para el flujo que están manejando. Algunas veces están exagerando en la cantidad de cerdos por metro cuadrado de instalación pensando “Donde comen 2 comen 3” y así en adelante… Sobrepoblan los corrales y al vender preguntan ¿Por qué no se desarrollaron bien los animales?  Creo que los tiempos han cambiado, hoy día queremos vender cerdos más pesados (sobre todo con los precios de venta). Entonces porqué escatimar en espacios, medicinas, jabones o detergentes, utensilios de limpieza, equipos de trabajo, desinfectantes, vacunas, ingredientes, alimentos (bebederos y comederos de nueva generación y/o sistemas automáticos de alimentación). Por qué no probar dando lo que siempre hemos querido y normalmente no lo habíamos podido hacer, por razones de costos. Hoy día con el diferencial en beneficios podríamos conocer el verdadero potencial genético de nuestros animales, sin escatimar en recursos, cumpliendo todas las necesidades de bioseguridad, nutricionales, de prevención, medicación y/o instalaciones necesarias (con tiempos de limpieza y desinfección suficientes) para maximizar la respuesta animal obteniendo más kilos producidos y por qué no… mejor conversión alimenticia.

Conclusiones:

Nos falta mucho por aprender en cuanto a las enfermedades emergentes y reemergentes que pueden afectar la producción porcina. Y el mayor riesgo que podemos enfrentar es que además esto se relacione con salud pública. Lo cuál sería un verdadero desastre. Tan sólo recordemos la mal llamada “Influenza Porcina” y todo lo que trajo en consecuencias económicas y sociales al país hasta que decidieron renombrarla como Influenza AH1N1. Lo cual no libera totalmente de su participación como posible difusor de la infección al cerdo. Por lo tanto debemos estar atentos a todo cambio en la producción (cuando inició la circovirosis en México los cerdos solo se retrasaban). Y al cabo de un tiempo conforme el virus se difundía comenzaron a observarse más problemas.

No sólo esperar un incremento en la mortalidad, que es lo más observable, como en los casos más recientes de PED y/o en otros tiempos GET e incluso PRRS.

En algunas enfermedades los signos reproductivos, son el mayor indicador como en la Encefalitis B Japonesa, dónde las mayores pérdidas en los cerdos son por momias y mortinatos acompañado a veces por encefalitis congénita en lechones con temblores, convulsiones y mortalidad; signos que podríamos fácilmente confundir con otras infecciones como por S.suis o Haemophilus parasuis. Sólo que en éste caso también es una zoonosis y puede infectar personas, causando un cuadro clínico parecido al de una gripe, que evoluciona causando encefalitis, convulsiones, coma y muerte hasta en un 30% de los casos. Afortunadamente se cuenta con una vacuna inactivada bastante eficaz con lo que se han reducido los casos en humanos así como en cerdos.

A veces vemos “casos individuales” a los que tratamos de restar importancia, pero cuantas dudas nos generan. Nuestra mejor recomendación es…”hay que darle seguimiento, pero generalmente no causa más daño”. Por eso insisto en que la clave debe ser el diagnóstico, hoy día no sólo clínico, la mayor de las veces se presentan dos o más agentes involucrados causando más un complejo un síndrome único, y los signos patognomónicos de una enfermedad prácticamente no son observados. Así que requerimos de pruebas de laboratorio que, junto con el historial clínico de la granja nos permitan elaborar un diagnóstico correcto de las enfermedades. Con mayor necesidad cuando estamos pensando en enfermedades no conocidas en éstas latitudes (emergentes) o que hace tiempo se presentaron y vuelven a cobrar importancia (reemergentes).

Hace tiempo los Médicos Veterinarios (nuestros maestros), nos enseñaron a hacer necropsias y tomar muestras representativas de animales sospechosos de la enfermedad para probar o no su existencia;  en base a éstos se declaraban las granjas libres o infectadas de tal o cual enfermedad, y entonces se establecían las medidas de prevención y/o control correspondientes.

Luego aprendimos (con mucha dificultad) a hacer serologías y entender la difusión de las enfermedades en las granjas.  Y tratamos de evitar que se replicaran en el medio.

Más recientemente las pruebas de PCR nos mostraron donde aparecían y cuando desaparecían los agentes microbianos, entonces buscamos como hacer granjas negativas de algunas positivas.

Ahora sólo nos falta, que nos permitan sacrificar y tomar las muestras correctas de los animales, que están cursando el cuadro clínico típico. Para hacer las pruebas serológicas necesarias y los PCR correspondientes, para establecer el diagnóstico correcto y entonces controlar, prevenir y en lo posible erradicar las nuevas enfermedades. Pero solos y sin el apoyo de los porcicultores, instituciones y/o las autoridades no lo vamos a poder lograr, por eso es labor de todos nosotros los técnicos convencer utilizando diligentemente los medios que nos proporcionen, para atender las emergencias.

 

 


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